jueves, 3 de septiembre de 2015

Las causas de la violencia en El Salvador según estudio de la Universidad de Valladolid, España.

Las causas de la violencia en El Salvador según estudio de la Universidad de Valladolid, España.

En la Universidad de Valladolid, específicamente en la Facultad de Educación Social los académicos José Luis Hernández Huertas y  Almudena Quijano González realizaron recientemente un estudio sobre el fenómeno de la violencia social latinoamericano, específicamente de El Salvador, este estudio se centra en los grupos conocidos como maras y pandillas. El fenómeno social de violencia se ha extendido a nivel de todo el continente americano, así como a Centroamérica, pero, también ha tocado suelo de algunos países europeos, entre ellos España.

Este análisis de Educación Social ha centrado su atención en la juventud que desde hace un par de décadas atrás en El Salvador forma parte del fenómeno pandilleril, a juicio de sus autores, no se puede abordar la violencia social sin poner a la base un mínimo de contexto histórico y social en el cual se puedan identificar algunas respuestas al fenómeno de la agresividad racionalizada experimentada en la etapa de postguerra salvadoreña.

Consideran que el periodo de violencia armada (1980-1992) incide en el periodo posterior de  violencia social en la postguerra, y que ambos grupos son en alguna medida el producto del modelo socioeconómico excluyente y de una sociedad voraz, injusta y violenta que ha arrojado a los jóvenes  a la cultura de la violencia colectiva. En este sentido, es obvio que todos los jóvenes que ya forman parte del fenómeno de violencia social provienen de una familia, pero que esta institución primaria de socialización quedó bastante desgastada y desarticulada después de la guerra civil, por tanto, la familia salvadoreña ha quedado debilitada y erosio-nada. Consiguientemente, los jóvenes ante un marco moral casi nulo de buena convivencia, se han dedicado a dañarse entre ellos mismos y terminan perjudicando a sus familias, comunidades y sociedad.

Ambos grupos desde su génesis en los Estados Unidos se vieron enfrentados ante las leyes del país norteamericano y desde 1996 fueron deportados a los países centroamericanos. Desde la etapa formativa de estos  grupos y  desarrollo hasta la actualidad han entrado en procesos de complejidad y opuestos a las leyes del Estado salvadoreño, ya que han sobrevivido violentando el orden social, asimismo, que en el despliegue de estos colectivos juveniles se les dejó evolucionar mientras las autoridades estatales no realizaron ni implementaron ninguna medida de prevención, sino,  todo lo contrario, un exceso desproporcionado en políticas de represión, las cuales ejecutaron sin el conocimiento profundo y complejo del fenómeno social de violencia.

La tesis central en que se fundamentó este estudio radica en la apuesta por la educación social, ya que es cierto que otros académicos han realizado diversos estudios en el fenómeno de la violencia juvenil, pero, la particularidad en esta ocasión consiste en el enfoque educativo y social que se implementaría con los miembros de ambos grupos. Si bien es cierto no es ninguna novedad plantear esta tesis en pro de buscar una salida al fenómeno de violencia, pero, la importancia consiste en el énfasis de  comenzar a implementar esta modalidad educativa en la prevención de los jóvenes que todavía no han ingresado a estos grupos, y continuar con el ejemplo de sus predecesores, así como educar a los jóvenes que forman parte de este fenómeno social de violencia, todo con el objetivo de reinsertarlos y buscar otra orientación.

Ampliando sobre la propuesta peda-gógica que hacen José y Almudena están diversas modalidades: Programas de Prevención, que van orientados a promover la participación activa de organización comunitaria, a proporcionar habilidades orientados en crear empresas, a la productividad y generarles ingresos económicos sostenibles, así como enfocados a la intervención temprana, rehabili-tación e inserción.

Otro programa es el de la Educación para la Paz y la no violencia, que lo plantean en varias ramas: el de fomentar habilidades sociales entendiendo por estas el conjunto de comportamientos interpersonales que se pueden educar y mejorar, Mediación y resolución de conflictos, Educación afectivo-sexual, prevención de drogodependencias y desintoxicación, No más leyes represivas, Formación y orientación laboral y Sensibilización a la población.

El tercer programa va orientado  a la capacitación de la Inteligencia Emocional, a modo de lograr el beneficio en tres niveles: personal, grupal y social. La apuesta en esta capacitación busca encontrar armonía personal y con el otro. Finalmente, el último, trata sobre la Coope-ración Internacional que engloba proyectos de educación, salud, sostenibilidad, formación, empleo y cohesión social.

En otra arista de este fenómeno, José y Almudena consideran que tanto el gobierno como la población son los responsables de la concienciación  de ambos grupos, para que den un giro en su manera de actuar, ya que la represión no es la solución a la violencia social, muestra de ello ha sido la Mano Dura implementada, en el pasado, por el gobierno y calificada como error que ha envuelto a pagar a toda la sociedad.

Ante el panorama complicado de la violencia juvenil por ambos grupos, la apuesta por la que se decantan los autores de esta tesis es reeducar a los jóvenes.

Y que la represión mostrada con la ley Antimaras sólo ha evidenciado la poca seriedad sobre el problema, el desconocimiento profundo y denso, así como el pesimismo a ultranza que se tiene de los jóvenes que pertenecen a ambos colectivos, ya que prácticamente con esas medidas se quiere evidenciar que son jóvenes irrecuperables para insertarles en la sociedad y que una vez la fuerzas represivas del Estado les eliminen, el problema se resolverá. Cuando la solución debería de apuntar a incluir y reinsertar a los jóvenes de ambos grupos a la vida social, económica, cultural y educativa, y por esto es de vital importancia la Educación Social.

Finalmente aluden a considerar que la exclusión y marginación son una violencia mayor.

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