jueves, 11 de junio de 2015

EL EJÉRCITO DEL BIEN



Dr. Francisco Parada Walsh

¿Qué pasa si DIEZ jóvenes están en un estrecho pasaje de su colonia fumando marihuana y tomando licor a las ocho de la mañana y se preparan para empezar el día asaltando buses o asesinando a su hermano para robarle una camiseta del INFRAMEN? ¿Qué pasa si DIEZ alumnos  deciden visitar la casa de una familia en la que tres de sus miembros adolecen de una enfermedad congénita y apertrecharlos de víveres y dinero en efectivo?
Todo en la vida es una elección, cada quien escoge un camino ancho o angosto, este grupo de estudiantes formados por dos señoritas y ocho jóvenes juntos a su profesor responsable Nelson Antonio  Guillén decidieron escoger ese camino angosto que muchos encontramos en el sentido contrario de nuestras vidas, entramos a la autopista de la vida a conjugar la palabra SOLIDARIDAD, a enseñarles a jóvenes a compartir, a servir, a sufrir con el dolor ajeno, a ver lo que cuesta la vida, a sentir cómo personas con enfermedades que para nosotros, los sanos, los alentados serían el fin de nuestras vidas y ver cómo estos hermanos nos dan clases de agradecimiento, de estoicismo, de escuchar esa carcajada que retumba en nuestros corazones convertidos en tumbas, así fue la experiencia vivida por un grupo de alumnos de noveno grado del “Centro Escolar Cantón Las Pilas” cuando decidieron visitar a la familia Gutiérrez Salguero en el cantón Los Planes, un cantón conocido en el país por sus cultivos de las más hermosas flores, de  sabrosos vegetales que nutren al salvadoreño; todo empezó el lunes 18 de Mayo por la mañana, ver la cantidad de dinero reunida y empezar de casa en casa a pedir, no hay pena cuando se trata de pedir para el otro, luego iniciamos la caminata bajo la responsabilidad del profesor Guillén, preferimos que el bus nos alcanzara, tiramos el ancla a las nueve de la mañana en la casa de la familia Gutiérrez Salguero, decido romper el hielo caliente abordando a Morena, la hermana mayor que cuida a sus tres hermanos.
¿Cuántos hermanos son ustedes?: En total somos ocho, mis padres ya murieron, mi madre murió hace diez y ocho años y fue que nos tocó cuidar a nuestros hermanos, los tres están enfermitos; ¿Cómo se llaman sus hermanos ?: El mayor se llama Saúl, la segunda es María de Los Ángeles y la menor es María de La Paz, a ellos hay que cuidarlos como niños; ¿Cómo han sido estos años de cuidarlos?: Mire, en un principio mucha gente nos decía que los fuéramos a dejar a un asilo, pero ¿Cómo va tener uno el corazón tan duro para ir a dejarlos tirados cuando son nuestros hermanos?; ¿En qué trabaja usted?: Mire, yo trabajo en una tienda tres veces por semana, ahí me pagan siete dólares si trabajo desde la seis de la mañana a las ocho de la noche y mi hermano mayor, Juan trabaja de jornalero pero a veces no hay trabajo; ¿Qué es lo más difícil para ustedes?: Son tantas cosas, a veces no tenemos ni maíz, ni azúcar siquiera; nuestros padres nos acostumbraron a no pedir, si la gente nos quiere dar pues será la voluntad de Dios; ¿Desde cuándo viven en esta casa?: Este terreno era de nuestros padres y aquí vivíamos en la casa de la entrada pero nos caía toda el agua, de ahí un comité de Boston de personas que son de aquí y se han ido a vivir a Estados Unidos nos ayudaron a construir la casa, ya no nos mojamos; ¿Cuántas personas viven en esta casa?: En total somos once con los hijos míos y de mi hermano; ¿Cuántas libras de frijoles hierven al día?: Lo menos son dos libras; decido entablar conversación con Saúl, el mayor de los tres hermanos enfermos, ¿Qué es lo que más desean?: Pollito Campero y que nos amplíen la casa, porque no cabemos los once en los tres cuartos, apenas caben dos camas en cada cuarto; ¿Qué le pedirán a las personas que leerán su historia?: Yo les pido a las personas de buen corazón que necesitamos dinero para comprar la comida, comprar camas, ropa, nosotros necesitamos una ayuda mensual, somos tres los hermanos enfermos y a veces no tenemos ni para las tortillas, yo digo que si alguien quiere ayudarnos nos puede dar una pensión de cien dólares para poder tener siquiera la comida y si quieren venir a conocer aquí los esperamos.

Decido que cada estudiante opine sobre la visita realizada y cómo les ha parecido. Estudiante 1: “Yo los conocí en un retiro que hicimos en el cantón La Granadilla, me gusta verlos felices, que pasen sonrientes”. Estudiante 2: “Me llamó la atención la enfermedad de ellos porque tuve una tía que tenía una enfermedad en la mente y sé lo difícil que son los cuidados que se deben tener con ellos”. Estudiante 3: “Yo sé que es duro, pudo llevarlos a un asilo pero decidió seguir ayudando y cuidando a sus hermanos”. Estudiante 4: “Me alegra venir a dejarles algunos víveres, espero poder regresar y que ellos son como ángeles que Dios nos pone en el camino”. Estudiante 5: “Me alegro mucho de haber venido, ellos tienen un defecto, están luchando por la vida y a veces uno por una cosita chiquita ya se siente derrumbado, por lo que he escuchado ellos necesitan más dinero para vivir como vivimos todos y me alegra ver cómo los hermanos ma-yores decidieron cuidarlos”. Estudiante 6: “Me siento bien de estar aquí, ver la alegría en ellos, ver cómo luchan y ver que nada los avergüenza, cuando a veces uno que se dice alentado se avergüenza de algo”. Estudiante 7: “A pesar de ser personas pobres siguen adelante, para mí son personas muy especiales que con grandes dificultades salen adelante pero todos se ayudan, no andan pidiendo”. Estudiante 8: “Me gusta el estado emocional de
ellos”. Estudiante 9: “Me siento feliz, el estado de toda la familia es crítico pero me siento feliz de haber venido a visitarlos”. Estudiante 10: “Admiro a la hermana de ellos (Morena) por los servicios que les da a sus hermanos enfermos”. Profesor Nelson Antonio Guillén: “Cuidar personas enfermas no es fácil pero ella como hermana tomó la decisión de cuidar a sus hermanos, las bendiciones llegarán, porque dice la Biblia: “Lo que hagas con uno de mis pequeños lo haces conmigo”, reconozco su valentía, mi mamá tiene un niño especial y pasa por momentos difíciles, hay dos tipos de aves, las aves con alas y pueden volar y las aves sin alas pero vuelan más alto, este es el caso de Saúl y sus hermanas”.

Ahora es el turno de poner la cereza al pastel cuando Saúl da su opinión sobre los estudiantes y el docente que los han visitado: “Yo pienso que estos jóvenes nos aprecian, nosotros los vemos con ese ánimo de ayudar, esperamos que Dios les dé más y esperamos que no sea la última vez que vengan a vernos, siempre los estaremos esperando, esta es su casa”.

Llegó la hora de soltar amarras, el bus pasará a las doce con veinte minutos, todos esperamos, felices, siento un profundo orgullo de cada joven que participó, puedo ver en sus rostros que ya no son los mismos que por la mañana emprendían un viaje a lo desconocido, al misterio de Dios, hoy, estos jóvenes forman parte de un ejército del bien, no hay rangos, no hay ángeles reclutas ni  ángeles generales de cinco estrellas, cada uno de ellos, Marlene Antonia Chacón, Mileidi España Enamorado, Isaín Vásquez, Medford Agustín Vásquez, Kevin Ramiro Reyes, José Antonio Romero, Alex Ernesto Reyes, Giovanni Gutierrezy su orientador Nelson Antonio Guillén han sido capaces  de dar el dinero que les sirve para comprar sus alimentos a la hora del recreo, organizar una
colecta entre todos sus compañeros y recoger víveres entre sus conocidos, ¿Cómo sería El Salvador si el ejército del bien en vez de diez alumnos lo formen cien, mil, diez mil, cien mil jóvenes que en vez de salir a herir, a robar, a matar salgan de sus casas marchando firmes, en vez de un fusil lleven en sus hombros FE, ESPE-RANZA Y CARIDAD traducida en víveres, en dinero, en amor, con un corazón ge-neroso, agradecido dispuesto a servir al más necesitado?, hombre, este El Salvador es posible.

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