martes, 22 de diciembre de 2015

LA DIMENSIÓN SOCIAL Y POLÍTICA DE LA NAVIDAD

La Navidad es momento de júbilo, en tanto se conmemora el nacimiento de Jesús, glorioso profeta, originario de un hogar muy pobre en bienes materiales, pero pletórico en bienes de esperanza y de transformación social, pues el niño Jesús hecho hombre, nos legó e iluminó con su obra, enseñanza y sabia palabra, el camino y la forma de construir un mundo nuevo, en el que la riqueza terrenal está distribuida de forma equitativa y en el que el bien y el amor triunfan sobre el mal y el odio.

Jesús nace pobre, entre los pobres y luego por la profecía del nacimiento de un libertador, es perseguido por el poder del imperio, hecho político que marca la vida del futuro profeta, al lado de un pueblo que lucha contra el sometimiento romano, tal como ahora se lucha contra las imposiciones de los tratados de libre comercio, de los organismos financieros internacionales y las grandes potencias desarrolladas del capitalismo.

El nacimiento de Jesús nos renueva la utopía de que la humanidad y en ella los salvadoreños, logremos arribar a un mundo nuevo, al Reino de Dios el cual concebimos como aquel estado de cosas en el que la riqueza nacional producida por la actividad de los trabajadores salvadoreños, no se concentre en pocas manos y por el contrario se distribuya justa y equitativamente y por fin se supere la exclusión social y desaparezcan las zonas marginales y sus casas de cartón, pues han sido sustituidas por viviendas dignas.

La Navidad de Jesús y su utopía, nos llama a construir un El Salvador en el que ya no veamos a niños y madres cargando recién nacidos, pidiendo en las calles, pues ellos encontraron en la escuela, en un trabajo decente y en un hogar integrado, una oportuna bendición  para realizar sus sueños.

Al desear feliz Navidad a una persona querida y aun a la persona que encontramos a nuestro paso, hay que tener presente que le deseamos todo aquello por lo que Jesús predicó y entregó su vida; por ello es bien oportuno recordar la expresión de que no puedes amar a Dios que no ves y odiar a tu prójimo que si ves.

La dimensión social, política y humana de la Navidad nos invita a compartir; a luchar contra el acaparamiento salvaje; a cultivar la solidaridad y la fraternidad y a convertir nuestras soberbias y rencores en humildad y amor, pues sólo así podremos desintoxicar nuestro espíritu azotado por la mala influencia de un sistema capitalista que para existir privilegia el individualismo y la exclusión social; por ello, en su dimensión Política la Navidad nos llama a negarnos a nosotros mismos, a tomar nuestra bandera de lucha y seguir la huella dejada por Jesús para la construcción de un mundo nuevo, en el que seamos capaces de amar a nuestro prójimo, de la misma forma en que amamos nuestra existencia, ya que sólo bajo esta condición humana, cualquier saludo de feliz Navidad que salga de nuestra boca, será sincero.

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